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Los productos ecológicos suponene una solución a numerables problemas de salud, económicos y medio-ambientales.

Entre las muchas cualidades que se atribuyen a los productos ecólogicos se encuentran lapreservación de la agricultura de proximidad y la calidad y salubridad de los alimentos. Cualidades que desde siempre tuvieron los productos alimentarios.

Vivimos una época en la que las bocas a alimentar son muchas, en la que hemos expandido nuestras necesidades y en la que la alimentación se ha convertido en un elemento más de nuestros hábitos de consumo. Un elemento que debe ser ofertado a bajo coste, preservando unos atributos que irradian calidad, sobretodo en lo referente al color, y tamaño. Sin importar cómo llegan hasta nuestro punto de venta habitual, cómo se han producido y qué repercusiones todo ello puede tener en la sociedad y en el medio ambiente.

Entre las grandes evoluciones técnicas que han permitido que la situación actual sea una realidad se encuentran, en primera instancia la refrigeración y, a partir de ahí, el desarrollo logístico y, por último, la llamada revolución verde que en los años 60 incrementó considerablemente la productividad de los cultivos agrícolas.

Tanto la refrigeración como el desarrollo logístico permiten el consumo de productos que anteriormente eran inimaginables. Un ejemplo que ilustra lo que está permitiendo este tipo de desarrollos técnicos actuales es ilustrado en la película/documental “la pesadilla de Darwin”, donde se muestra cómo en innumerables restaurantes japoneses de todo el mundo se come un pescado procedente del centro de Africa y las repercusiones que este tipo de consumo tiene en el lugar del que proceden. Otro ejemplo, más visible y próximo es la visita rutinaria que realizamos a los supers, basta con mirar el origen de las frutas y verduras y veremos que las que contiene una cesta estándar han viajado más que nosotros.

Por otro lado, en lo relativo a la “revolucion verde”, se realizaron selecciones de especies (más resistentes y productivas), se introdujo el uso masivo de insecticidas y se mejoraron ciertos procesos productivos. Actualmente, además, en muchas ocasiones se crearan literalmente productos nuevos, modificados genéticamente, productos que ya no son lo que eran y que se distribuyen como lo que eran (ej. soja o maíz). A parte de la discusión clásica de si tienen más o menos sabor hay una cosa que me preocupa y es que para lanzar un nuevo medicamento al mercado se debe seguir un proceso de evaluación que pruebe su eficacia y sus efectos secundarios. Sin embargo, en el caso de los alimentos, éstos son creados y lanzados alegremente sin tener en cuenta que, seguramente, tendrán algún efecto diferente sobre el cuerpo humano del que tuvieron sus modelos iniciales. Sin embargo, como no se trata de productos farmacéuticos nadie evalúa nada.

Además, el uso de insecticidas está difuminando en el ambiente y en los propios productos “protegidos” elementos químicos para los que se ha demostrado que existen importantes impactos en la salud de las personas. Algunos de estos productos son:
- ALDRIN (insecticida para proteger las semillas, usado contra plagas de suelo, cultivos de maíz, algodón y patata),
- CLORDANO (insecticida ampliamente usado en cultivo jardinería, bosques),
- DDT (insecticida utilizado en el pasado para el control de mosquito trasmisores del paludismo, en algunos países se los continúa usando para el control de la malaria),
- DIELDRIN (insecticida usado en frutales, plagas de suelo, en cultivos de maíz, papas, algodón, contra ectoparásitos en ganado),
- ENDRIN (rodenticida e insecticida, usado en algodón, arroz, maíz, y para el control de ectoparásitos en ganado)

Estos productos, y otros siete más, debían ser eliminados por los miembros del G8 según el convenio de Estocolmo del 23 de mayo del 2001. Sin embargo, su comercialización persiste. Por tanto, de nuevo, una parte de la solución vuelve a estar en nuestras manos. Sólo el consumo de productos ecológicos certifica que estos productos químicos, ni ningún otro que no sea natural, no han sido utilizados para la producción agrícola y ganadera.

Tal vez, una modificación de nuestros hábitos de consumoen lo relativo a los productos alimentarios, recuperando parte de los principios que sustentaron su producción en el pasado, podría ayudarnos a recuperar una parte importante de nuestra actividad económica local y a aumentar nuestra salud, de manera directa (a través de los propios alimentos) y de manera indirecta (mejorando el entorno en el que vivimos).

This entry was posted on Lunes, Septiembre 7th, 2009 at 9:13 am and is filed under Productos bio, Salud. You can leave a comment and follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.

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